jueves, 14 de junio de 2012

Vientre de Mujer


PARA REFLEXIONAR...

"Aparece un nuevo modelo de mujer: extremadamente delgada, adolescente, casi andrógina, con un cuerpo no desarrollado. Son los años sesenta, los años del despertar, de la búsqueda de libertades de la mujer, de cambios de normas y paradigmas. Es señalable que, cuanto más libre se hacía la mujer, tanto más cambiaba su cuerpo hacía lo rectilíneo. Una evidencia de que la libertad y la maternidad no parecían caber en el mismo cuerpo." 

"En el mundo de la moda y el espectáculo (los que marcan las tendencias e imponen modelos), el vientre femenino ha desaparecido. No existe. No está. Podría ser una anécdota sino fuera porque lo que oculta el abultado vientre de una mujer es un útero relajado."

"Los arquetipos de belleza occidentales no son tan inocentes como podíamos imaginar. Desde la más tierna infancia, las niñas juegan con muñecas que presentan un tipo de mujer extremadamente delgado. Una Barbie posiblemente tendría problemas de infertilidad al no tener suficiente índice de grasa corporal. Una delgadez extrema que nos déja exhaustas y desvitalizadas, lánguidas y cansadas… débiles y sumisas. Muñecas infames que van moldeando la delicada percepción que sobre el propio cuerpo tienen las niñas desde la más tierna infancia."

"En cualquier paseo, los escaparates nos ofrecen maniquíes (en ocasiones sin cabeza) que nos interrogan desde el cristal: y tú, ¿eres como yo? En esta sociedad es imposible escapar al dominio absoluto de este modelo de mujer delgada, sin vientre, que se esfuerza en ser atractiva para los demás a pesar de sí misma, que se hace más pequeña, más fina, que se embellece con afeites y cosmética, que acude a la cirugía estética, que va a la moda, que compra y consume, que es pasiva/receptora y no activa/creadora de su propio modelo de ser…"

"¿Por qué querríamos renunciar a la fuente de placer que proporciona el útero relajado y el vientre? ¿Es una estrategia inconsciente (o no) del patriarcado para castrarnos aún más? ¿No será, al final, un elemento más de sometimiento? Lamentablemente, mi respuesta es que los modelos de ser mujer en una sociedad no nacen de la casualidad. Tienen una funcionalidad y en este caso, me parece que demasiado evidente. Romper el placer y la sensualidad en la mujer de forma que no goce demasiado, que se someta por falta de vigor y vitalidad, que luche contra su propia naturaleza para sentirse aceptada por terceros, es la demostración de las huellas del patriarcado en nuestro cuerpo de mujer." 

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