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jueves, 23 de febrero de 2012

CÁNCER DE ÚTERO: DETECCIÓN Y SÍNTOMAS

El síntoma más común del cáncer de útero y de cerviz es la hemorragia vaginal anómala. En un principio este sangrado es un fluido muy acuoso en el que la cantidad de sangre va siendo mayor. Hay que tener cuidado para no confundirlo con el inicio de la menopausia, en caso de que coincida con este periodo de la vida. Otros signos son el dolor durante el acto sexual o al orinar, o una molestia general en el área pélvica.

El problema del cáncer de ovario es que estos síntomas aparecen demasiado tarde, por lo que cuando se detecta, la enfermedad ya está en un estado muy avanzado y tiene muy difícil solución.

Entre las técnicas más utilizadas para detectar los cánceres del aparato reproductor femenino destacan las siguientes:

El exámen de pelvis: lo realiza manualmente el médico y abarca el útero, la vagina, ovarios, trompas de falopio, vejiga y recto. En el caso de que fuera detectada una anomalía en la forma o tamaño de estos órganos se pasaría a utilizar técnicas de imagen como la ecografía.

Según un estudio publicado por la revista de la Asociación Americana de Medicina, es recomendable combinar la citología vaginal con un test de papilomavirus, ya que un 93% de las mujeres con cáncer en el cuello del útero están infectadas por este virus. También hay una vacuna que ha dado resultados positivos a la hora de proteger a las mujeres de contraerlo. Los médicos recomiendan vacunarse antes de comenzar una vida sexual activa.

En el cáncer de cervix y de útero se utiliza un método especial llamado el test de papanicolau o citología. Esta prueba, que no causa dolor, se lleva a cabo para detectar posibles cambios en el cervix. No se trata de una prueba diagnóstica, como es una biopsia, ya que en ningún caso permite excluir por sí sola el diagnóstico de cáncer. La primera citología con test de papanicolau debe hacerse a los 3 años de iniciar las relaciones sexuales vaginales, y en caso de duda, nunca más tarde de los 21 años. La periodicidad de la prueba debe ser anual, excepto en el caso de que se empleen las últimas generaciones de 'tests', mucho más exactas y que permiten una única evaluación cada dos años. El momento ideal para realizarse la prueba es de 10 a 20 días tras el primer día de regla.

En caso de que el test resulte positivo, se repetirá y se llevará a cabo otro tipo de pruebas como la biopsia, para la cual se utiliza anestesia. Esta consiste en extraer tejido de la zona en la que se sospecha que se encuentre el cáncer para que un patólogo lo analice. Esta técnica de detección se utiliza para los tres tipos de cáncer.

Otras pruebas son el enema de bario, escaners, rayos X y un largo etcétera que vendrá dado por el tipo y el estadio del cáncer.

jueves, 2 de febrero de 2012

El ejercicio mejora la calidad de vida de los pacientes oncológicos


El ejercicio mejora la calidad de vida de los pacientes oncológicos
Desde hace tiempo se sospecha que el ejercicio físico es saludable para las persona que han recibido un tratamiento oncológico. Algunas investigaciones previas han visto que los pacientes con cáncer que han terminado su fase de tratamiento y quieren retomar sus actividades diarias descubren, a menudo, que sufren de fatiga, una disminución de su actividad física y una reducción en su calidad de vida. Sin embargo, los estudios han encontrado que hay muchos factores relacionados con la salud, incluyendo la calidad de vida, que se pueden mejorar a través de la actividad física.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Hong Kong (China) ha analizado los resultados de 34 ensayos que habían evaluado los efectos de la actividad física en pacientes adultos con cáncer. En cada estudio se incluyó un promedio de 93 pacientes que habían padecido cualquiera de estos tumores: demama, próstata, ginecológicos, cáncer colorrectal, gástrico o cáncer de pulmón.
Aspectos de salud
En conjunto, los resultados de la mayoría de estas investigaciones mostraron que, por ejemplo, las pacientes que habían recibido tratamiento para el cáncer de mama y habían realizado una actividad física tuvieron una mejoría en parámetros de salud como el control de la glucemia, el índice de masa corporal (IMC) y el peso, las funciones físicas como la fuerza de las extremidades inferiores, y en aspectos psicológicos como la fatiga, la depresión y la calidad de vida. En aquellos que completaron el tratamiento de otros tipos de cáncer, se observaron mejoras en el IMC, peso, función física, depresión y calidad de vida.

Los autores concluyen que, aunque se necesitan más ensayos, sobre todo en aquellos pacientes con otros tipos de cáncer distintos al de mama, y para determinar sobre la intensidad de la actividad, «la práctica de ejercicio genera un beneficio clínico claro».

martes, 29 de noviembre de 2011

Pueden pasar 10 años sin que se detecte el cáncer ovárico

Científicos en Estados Unidos descubrieron que los tumores de cáncer ovárico pueden crecer durante 10 años o más en el organismo sin ser detectados por los actuales análisis de sangre.
Según los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Stanford esto se debe a que las pruebas de sangre que están disponibles actualmente no pueden identificar sustancias que liberan las células cancerosas sino hasta que éstas se acumulan.

Para cuando el tumor alcanza un tamaño detectable es probable que la enfermedad se haya propagado a otros órganos.
Tal como señalan los científicos en la revista Science Translational Medicine, el hallazgo, que se aplica no sólo al cáncer ovárico sino también a otros tumores sólidos, podría conducir a una mejor prueba de diagnóstico para detectar de forma temprana la enfermedad.
"Estos resultados pueden verse tanto como malas noticias como buenas noticias" afirma el profesor Sanjiv Gambhir, quien dirigió el estudio.
La mala noticia, explica el científico, es que para cuando el tumor finalmente se detecta utilizando los actuales pruebas de sangre, quizás ya se ha convertido en una enfermedad letal.
"La buena noticia es que, potencialmente, si logramos mejorar los métodos de detección de tumores basados en la sangre, contaremos con 10 o incluso 20 años para encontrar al tumor antes de que llegue a ese tamaño".
Se sabe desde hace tiempo que un paciente con cáncer tiene mejores posibilidades de supervivencia si el tumor se detecta de forma temprana.
Sin embargo, el cáncer ovárico, que es el quinto tipo de cáncer más común entre mujeres, es uno de los más mortales porque no presenta síntomas claros y cuando se le descubre, el tumor ya se ha propagado a otros órganos.
El nuevo hallazgo explica porqué es tan difícil detectar estos tumores con las actuales pruebas de sangre y ofrece esperanzas para disminuir la alta tasa de mortalidad que causa esta enfermedad.

Biomarcadores

La detección de cáncer basada en la sangre busca unas sustancias, llamadas biomarcadores, que son moléculas que libera un tumor en la corriente sanguínea y que pueden medirse para indicar la presencia de cáncer.
"Estos resultados pueden verse tanto como malas noticias como buenas noticias. La buena noticia es que, potencialmente, si logramos mejorar los métodos de detección de tumores basados en la sangre, contaremos con 10 o incluso 20 años para encontrar al tumor antes de que llegue a ese tamaño"
Prof. Sanjiv Gambhir
Actualmente hay varios biomarcadores que se utilizan en la detección de cáncer: el llamado CA-125 para cáncer ovárico, el PSA para detectar cáncer de próstata y al menos seis compuestos para detectar cáncer de pulmón.
Pero hasta ahora ninguno de estos marcadores han podido ser utilizados como herramienta de detección temprana porque es imposible detectar el compuesto en niveles bajos.
El profesor Gambhir y su equipo desarrollaron un modelo matemático diseñado originalmente para predecir la concentración de drogas inyectadas en la sangre.
Adaptaron ese modelo a la medición del crecimiento de células tumorales basada en la concentración de un biomarcador en la corriente sanguínea, específicamente calculando los niveles del CA-125, el biomarcador de cáncer ovárico.
Y calcularon qué tan grande debía crecer un tumor para poder empezar a liberar el CA-125 en la sangre.
Los cálculos mostraron que utilizando los análisis de sangre actualmente disponibles para detectar la CA-125, el tumor necesita haber adquirido 1.700 millones de células, un volumen que en las tasas de crecimiento de cáncer típicas se adquiere en entre 10 y 12 años de desarrollo.
Como el modelo emplea diversas ecuaciones matemáticas, cada una calculando el movimiento preciso del biomarcador, se pueden extraer valores precisos como qué tan rápido está creciendo ese tumor o cuántas moléculas está liberando cada hora, dicen los científicos.
El nuevo modelo, afirma el profesor Gambhir, podía ser una herramienta valiosa para el desarrollo de nuevos análisis más precisos no sólo para la detección de cáncer ovárico sino de varios otros tipos de cáncer.
"Este modelo eliminará muchas de las conjeturas actuales" dice el científico.
"Puede ser aplicado a todos los tipos de tumores sólidos y biomarcadores potenciales si contamos con datos suficientes como, por ejemplo, cuántas células está secretando el tumor por hora o qué tan rápido se están dividiendo las células", agrega.
Tal como señala la doctora Laura McCallum, de la organización Cancer Research Uk, "la detección de cáncer en sus primeras etapas cuando hay más probabilidad de que el tratamiento tenga éxito es una de las formas más prometedoras de reducir las muertes que causa esta enfermedad".
"Los biomarcadores ofrecen potencialmente una forma simple y no invasiva de detectar el cáncer temprano".
"Los modelos matemáticos como éste, diseñado para predecir la eficacia de un biomarcador, podrían ayudar a mejorar el éxito clínico de estas pruebas en el futuro" agrega.

Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/11/111117_cancer_deteccion_decada_men.shtml

jueves, 27 de mayo de 2010

¿Puede Ud. disminuir su riesgo de padecer un cáncer ginecológico?


Hay un número de pasos que las mujeres pueden dar para reducir su riesgo de cánceres ginecológicos.
Un estudio reciente, por ejemplo, mostró que el 20% de todos los casos de cáncer en los EEUU se pueden atribuir a obesidad. Muy interesante es la magnitud es el hecho que la magnitud de este efecto fue mayor en el cáncer de endometrio (útero), que aumentó más de seis veces en mujeres obesas. La razón para este incremento es que la obesidad lleva a la estimulación crónica del revestimiento uterino debido a los estrógenos que se fabrican en el adiposito (células del tejido graso).
Por lo tanto, además de los bien publicitados beneficios cardiovasculares, el mantenimiento de una figura ideal con peso adecuado, se asocia a una reducción del riesgo de cáncer. Dado que la alta presión arterial y la diabetes también aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad, trabajar con su médico sobre estos temas de salud también puede disminuir los riesgos de padece este tipo de cáncer.
Las medicaciones hormonales también pueden influenciar el riesgo de padecerlo. Aunque se ha visto que el consumo de píldoras anticonceptivas conteniendo estrógenos y progestágenos sustancialmente disminuyen el riesgo que una mujer padezca esta enfermedad, la terapia de reemplazo hormonal post-menopausica con estrógenos sola aumenta el riesgo. Por supuesto, la decisión de utilizar terapia de reemplazo hormonal debe hacerse en el contexto de todos los riesgos potenciales y beneficios – incluyendo inquietud sobre el aumento del riesgo de cáncer de mama , infartos y enfermedades del corazón.
Cuando se trata de cáncer de ovario, la prevención puede ser la mejor estrategia para reducir el riesgo. Aunque la causa del cáncer de ovario sigue siendo desconocida en la mayoría de los casos, se ha notado que los embarazos y el uso de píldoras anticonceptivas sorprendentemente reducen el riesgo de padecer esta enfermedad. Por ejemplo, las mujeres que tienen tres niños o usaron píldoras anticonceptivas por cinco años han reducido el riesgo en un 50 por ciento. Lo que es más, el beneficio parece durar 20 años luego que la paciente dejo de tomar las píldoras. El efecto protector de estos dos procedimientos disminuyen el numero de veces que una mujer ovula. La protección que produce la píldora contra cánceres de ovario y endometrio representa un beneficio que debería ser considerado a la hora de decidir si se las usa para control de la natalidad
Para cáncer de cuello, la combinación de controles basados en el Papanicolaou y la colposcopía en conjunto, con la detección de infecciones por el virus del HPV, continúan siendo la llave de bajar los riesgos.
Los factores de riesgo conocidos para padecer cáncer de mama son:
  • Edad: las probabilidades de desarrollar esta enfermedad aumentan con la edad. Es rara su aparición antes de la menopausia
  • Antecedentes familiares: para una mujer aumenta el riesgo de enfermarse si a la madre, hermana o hija, se le diagnosticó esta afección especialmente antes de los 40 años.
  • Antecedentes personales de cáncer mama: la mujer que ya ha sido tratada por un tumor maligno de la mama tiene mayor riesgo de padecer esta enfermedad en la otra mama.
  • Otras enfermedades mamarias: existen afecciones no cancerosas propias de la mama que pueden aumentar los riesgos de cáncer en aquellas mujeres que las padecen
  • Alteraciones genéticas: alteraciones (mutaciones) en algunos genes (ya identificados) que al transmitirse de padres a hijos aumentan, en las mujeres que los heredan, las posibilidades de padecer esta enfermedad en algunos casos asociada al cáncer de ovario. Las mujeres con ascendencia Judeo-Ashkenazi tienen mayores posibilidades de heredar estos genes mutados.
  • Aumento de la densidad mamaria: la densidad mamaria aumentada se debe generalmente a una mayor proporción de lóbulos y ductos mamarios en relación con tejido graso que los rodea. Esto aumenta las probabilidades de desarrollar esta enfermedad
  • Prolongada exposición a las hormonas femeninas: estrógenos y progesterona son hormonas producidas por los ovarios que aumentan con la pubertad y disminuyen con la menopausia; a mayor tiempo de exposición a los estrógenos, mayor riesgo de padecer cáncer mamario, por lo tanto una primera menstruación antes de los 12 años y una menopausia después de 55 años de edad también aumentan el riesgo.
  • Mujeres que no han tenido hijos o bien luego de los 30 años: los estrógenos disminuyen durante el embarazo y lactancia, por lo que en las mujeres que no pasan por estas situaciones biológicas también aumenta su riesgo de padecer esta enfermedad. Cuanto mayor es la edad de la mujer al producirse el nacimiento de su primer hijo, mayores son sus probabilidades padecer un tumor maligno de la mama
  • Anticonceptivos orales: su ingesta puede aumentar la posibilidad
  • Terapia hormonal por la menopausia: aquellas que reciben este tipo de tratamiento, durante 5 años o más después de la menopausia parecen tener un ligero aumento en las probabilidades de desarrollar la enfermedad
  • Tratamientos con radioterapia por otras enfermedades: las que han debido recibir tratamiento con radioterapia en el tórax, por enfermedades ajenas a la mama (Ej. Enfermedad de Hodgkin) antes de los 30 años tienen aumentado el riesgo de enfermar
  • Obesidad: el tejido graso produce estrógenos, y los mismos en proporciones anormales en la etapa de la menopausia se constituyen en un factor de riesgo aumentado para padecer tumores mamarios malignos.
  • Actividad física: aquellas con poca actividad física parecen tener un riesgo mayor de padecer enfermedades malignas de la mama. La actividad física ayuda a mantener el peso y previene la obesidad.
  • Consumo de alcohol: se han realizado estudios que indican que el consumo elevado de alcohol es un factor de riesgo de cáncer de seno.
De la lectura de estas líneas, se desprende que la evaluación de los factores de riesgo (algunos evitables, otros no) y su influencia en una persona determinada deberá ser hecha por profesionales médicos que tengan una “visión integral” de la mujer como paciente y que además estén debidamente capacitados para hacer el diagnóstico precoz y un adecuado tratamiento de la enfermedad. Es también importante recordar que la mayoría de las mujeres que presentan estos factores de riesgo no sufren la enfermedad, y que la mayoría de las mujeres que desarrollan tumores malignos ginecológicos no muestran antecedentes familiares de esta enfermedad.

Articulo extraído de la página web de la Asociación Argentina de Ginecología Oncológica http://www.aaginonc.org.ar/pacientes.php?op=riesgo